[parteIV]

Dios, el único refugio

62 (Al músico principal. A Jedutún. Salmo de David)
1 Sólo en Dios reposa mi alma;
de él proviene mi salvación.
2 Sólo él es mi roca y mi salvación;
él es mi refugio;
no seré grandemente movido.

3 ¿Hasta cuándo os ensañaréis contra un hombre?
¿Lo destrozaréis todos vosotros como a una pared inclinada o una cerca derribada?
4 Solamente consultan cómo derribarlo de su eminencia.
Se complacen con la mentira.
Con sus bocas bendicen,
pero en su interior maldicen. (Selah)

5 Oh alma mía, reposa sólo en Dios,
porque de él es mi esperanza.
6 Sólo él es mi roca y mi salvación;
es mi alto refugio; no seré movido.
7 Dios es mi salvación y mi gloria;
en Dios está la roca de mi fortaleza y mi refugio.
8 Oh pueblos, esperad en él en todo tiempo;
derramad delante de él vuestro corazón,
porque Dios es nuestro refugio. (Selah)

9 Por cierto, vanidad son los hombres comunes;
mentira son los hombres notables.
Si se los pesa a todos juntos en balanza,
serán menos que un soplo.
10 No confiéis en la opresión,
ni os envanezcáis con la rapiña.
Aunque se incremente la riqueza,
no pongáis en ella el corazón.

11 Una vez habló Dios;
dos veces he oído esto:
que en Dios hay fortaleza.
12 También en ti, oh Señor, hay misericordia;
pues tú pagas a cada uno según su obra.


Oración de un alma sedienta de Dios

63 (Salmo de David, compuesto cuando estaba en el desierto de Judá)
1 ¡Oh Dios, tú eres mi Dios!
Con diligencia te he buscado;
mi alma tiene sed de ti.
Mi cuerpo te anhela
en tierra árida y sedienta, carente de agua.
2 Te he contemplado en el santuario,
para admirar tu poder y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
mis labios te alabarán.
4 Por eso te bendeciré en mi vida,
y en tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de sebo y de gordura se saciará mi alma;
mi boca te alabará con labios de júbilo.

6 Cuando en mi cama me acuerdo de ti,
medito en ti en las vigilias de la noche.
7 Porque tú eres mi socorro,
bajo la sombra de tus alas cantaré de gozo.
8 Mi vida está apegada a ti;
tu mano derecha me sostiene.

9 Los que buscan mi alma para destruirla
caerán en las profundidades de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada,
y serán la porción de las zorras.
11 Pero el rey se alegrará en Dios.
Será alabado cualquiera que jura por él,
pero será cerrada la boca de los que hablan mentira.


Dios prende al impío en su maldad

64 (Al músico principal. Salmo de David)
1 Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración;
guarda mi vida del miedo al enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malhechores,
del tumulto de los que obran iniquidad.

3 Ellos afilan sus lenguas como espadas,
y disponen palabras amargas como flechas,
4 para tirarlas a escondidas contra el inocente.
De repente tiran contra él, y no temen.
5 Se alientan unos a otros en perverso designio,
y planean esconder trampas.
Dicen: "¿Quién nos ha de ver?"
6 Traman maldad,
hacen un minucioso complot,
hasta el íntimo pensamiento de
cada uno de ellos
y lo profundo del corazón.

7 Pero Dios los herirá con sus propias flechas.
De repente les sobrevendrán sus heridas.
8 Los hará caer por sus propias lenguas;
todos los que los vean moverán la cabeza.
9 Todos los hombres temerán;
anunciarán la obra de Dios y entenderán sus hechos.

10 El justo se alegrará en Jehovah y confiará en él.
Se gloriarán todos los rectos de corazón.


Alabanza a Dios por su providencia

65 (Al músico principal. Salmo. Cántico de David)
1 En Sion, oh Dios, te corresponde la alabanza;
a ti serán pagados los votos.
2 Tú oyes la oración;
a ti acudirá todo ser.
3 Las palabras de iniquidad prevalecen contra mí,
pero tú perdonarás nuestras rebeliones.

4 Bienaventurado el hombre que tú escoges y haces que se acerque a ti,
para que habite en tus atrios.
Seremos saciados del bien de tu casa,
de tu santo templo.

5 Con hechos tremendos nos responderás en justicia,
oh Dios de nuestra salvación,
esperanza de todos los confines de la tierra
y de todos los mares más distantes.
6 Tú eres el que afirmas las montañas
con poder, ceñido de poderío.
7 Tú eres el que sosiegas el estruendo de los mares,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
8 Por eso los habitantes de los confines de la tierra tienen temor de tus maravillas.
Tú haces cantar de júbilo a las salidas de la mañana y de la noche.

9 Visitas la tierra y la riegas;
en gran manera la enriqueces.
El río de Dios está lleno de aguas.
Produces los trigales,
porque así lo has preparado.
10 Haces que se empapen sus surcos
y allanas sus crestas.
Disuelves los terrones con aguaceros
y bendices sus brotes.

11 Coronas el año con tus bondades,
y tus recorridos fluyen abundancia.
12 Los pastizales del desierto fluyen abundancia,
y las colinas se ciñen de alegría.
13 Los prados se visten de rebaños
y los valles se cubren de grano.
Gritan de júbilo y cantan.


Alabanza a Dios por sus hechos

66 (Al músico principal. Cántico y salmo)
1 ¡Aclamad a Dios con alegría,
toda la tierra!
2 Cantad a la gloria de su nombre;
dadle la gloria en la alabanza.
3 Decid a Dios:
"¡Cuán admirables son tus obras!
Por tu gran poder se someterán a ti tus enemigos.
4 ¡Toda la tierra te adorará y cantará a ti!
¡Cantarán a tu nombre!" (Selah)

5 Venid y ved los actos de Dios,
admirable en sus hechos
para con los hijos del hombre.
6 El convirtió el mar en tierra seca,
y por el río pasaron a pie.
¡Regocijémonos en él!
7 Se enseñorea con su poder para siempre;
sus ojos observan a las naciones
para que los rebeldes no se enaltezcan contra él. (Selah)

8 ¡Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios!
Haced que se escuche la voz de su alabanza.
9 El es quien preservó la vida a nuestra alma
y no permitió que resbalasen nuestros pies.

10 Tú nos has probado, oh Dios;
nos has purificado como se prueba la plata.
11 Nos metiste en la red,
y pusiste apretura sobre nuestros lomos.
12 Hiciste que los hombres cabalgaran encima de nuestras cabezas.
Pasamos por el fuego y por el agua,
pero luego nos sacaste a abundancia.

13 Entraré en tu templo con holocaustos;
te pagaré mis votos
14 que pronunciaron mis labios
y que mi boca prometió cuando yo estaba angustiado.
15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados,
con incienso de carneros.
Sacrificaré toros y machos
cabríos. (Selah)

16 Venid; oíd, todos los que teméis a Dios,
y contaré lo que ha hecho por mi vida.
17 A él invoqué con mi boca
y con mi lengua lo ensalcé.
18 Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad,
el Señor no me habría escuchado.
19 ¡Pero de veras Dios me ha escuchado!
El atendió a la voz de mi oración.
20 ¡Bendito sea Dios,
que no echó de sí mi oración
ni de mí su misericordia!


Alabanza al Salvador universal

67 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo y cántico)
1 Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga.
Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; (Selah)
2 para que sea reconocido en la tierra tu camino,
y en todas las naciones tu salvación.

3 ¡Los pueblos te alaben, oh Dios!
¡Todos los pueblos te alaben!
4 Alégrense y gócense las naciones,
porque tú juzgarás a los pueblos con equidad
y guiarás a las naciones de la
tierra. (Selah)

5 ¡Los pueblos te alaben, oh Dios!
¡Todos los pueblos te alaben!
6 La tierra dará su fruto;
nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
7 Dios nos bendiga,
y témanlo todos los confines de la tierra.


Las marchas triunfales de Dios

68 (Al músico principal. Salmo de David. Cántico)
1 Dios se levantará,
y se dispersarán sus enemigos;
huirán de su presencia los que le aborrecen.
2 Como se disipa el humo,
así los disiparás.
Como se derrite la cera ante el fuego,
así perecerán los impíos delante de Dios.
3 Pero los justos se alegrarán;
se gozarán delante de Dios
y saltarán de alegría.

4 ¡Cantad a Dios!
¡Cantad salmos a su nombre!
¡Preparad camino al que cabalga sobre las nubes!
Jehovah es su nombre.
¡Alegraos delante de él!
5 Padre de los huérfanos y juez de las viudas
es Dios en su santa morada.
6 Es el Dios que hace habitar en familia a los solitarios
y saca a los cautivos a prosperidad,
pero los rebeldes habitan en sequedales.

7 Oh Dios, cuando saliste delante de tu pueblo,
cuando marchaste por el
desierto, (Selah)
8 la tierra tembló;
también los cielos gotearon ante Dios.
Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios;
a tu posesión exhausta reanimaste.
10 Tu rebaño ha habitado en ella.
Por tu bondad, oh Dios,
has provisto para el pobre.

11 El Señor da la palabra,
y una gran hueste de mujeres anuncia la buena nueva:
12 "¡Huyen, huyen los reyes de los ejércitos!"
Y en casa las mujeres reparten el botín.
13 Aunque os recostabais entre los rediles,
las alas de la paloma se cubrieron de plata,
y sus plumas con la amarillez del oro.
14 Cuando el Todopoderoso esparció allí a los reyes,
el monte Salmón se cubrió de nieve.

15 ¡Monte de Dios es el monte de Basán!
¡Alto es el monte de Basán!
16 Oh montes de elevados picachos,
¿por qué miráis con hostilidad
al monte que Dios ha deseado como morada?
Ciertamente Jehovah habitará allí para siempre.

17 Los carros de Dios son miríadas de miríadas,
y millares de millares.
¡Entre ellos el Señor viene del Sinaí al santuario!
18 Subiste a lo alto, tomaste cautivos.
Tomaste tributos de los hombres,
aun de los rebeldes,
para que allí habitase Jehovah Dios.

19 ¡Bendito sea el Señor!
Día tras día lleva nuestras cargas
el Dios de nuestra salvación. (Selah)
20 Nuestro Dios es Dios de salvación;
de Jehovah el Señor es el librar de la muerte.
21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos;
la cabelluda coronilla del que camina en sus pecados.
22 El Señor dijo:
"De Basán los haré volver;
los haré volver de lo profundo del mar,
23 para que laves tus pies en sangre,
y también la lengua de tus perros en la de tus enemigos.

24 ¡Ved las marchas triunfales de Dios,
las marchas triunfales de mi Dios y Rey, en el santuario!
25 Los cantores van delante,
los músicos detrás,
y en medio van las jóvenes tocando tamboriles.
26 ¡Bendecid a Dios en la congregación!
¡Bendecid al Señor, vosotros de la estirpe de Israel!
27 Allí está Benjamín, el más joven, dirigiéndoles.
Allí están los jefes de Judá con su multitud,
los jefes de Zabulón y los jefes de Neftalí.

28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza.
¡Confirma, oh Dios, lo que has hecho en nosotros!
29 Por causa de tu templo en Jerusalén,
los reyes te traerán obsequios.
30 Reprende a la fiera del cañaveral,
a la manada de toros con los becerros de los pueblos.
Atropella a los que persiguen la plata.
Dispersa a los pueblos que se complacen en las batallas.

31 Vendrán dignatarios de Egipto;
Etiopía extenderá sus manos hacia Dios.
32 Reinos de la tierra, cantad a Dios;
¡cantad al Señor! (Selah)
33 Cantad al que cabalga en los cielos,
los cielos milenarios;
él emitirá su voz, su poderosa voz.
34 ¡Reconoced el poderío de Dios!
Sobre Israel sea su magnificencia,
y su poder en los cielos.
35 Temible eres, oh Dios, en tu santuario.
El Dios de Israel es quien da poder y vigor a su pueblo.
¡Bendito sea Dios!


Oración de un alma angustiada

69 (Al músico principal. Sobre Sosanim. Salmo de David)
1 ¡Sálvame, oh Dios,
porque las aguas han entrado hasta mi alma!
2 Estoy hundido en el lodo profundo, donde no hay suelo firme.
He llegado a las profundidades de las aguas,
y la corriente me ha arrastrado.
3 Cansado estoy de llamar;
mi garganta se ha enronquecido.
Mis ojos han desfallecido esperando a mi Dios.
4 Los que me aborrecen sin causa se han aumentado;
son más que los cabellos de mi cabeza.
Se han fortalecido mis enemigos que me destruyen sin razón.
¡He tenido que devolver lo que no había robado!

5 Oh Dios, tú conoces mi insensatez;
mis pecados no te son ocultos.
6 No sean avergonzados por mi culpa
los que esperan en ti,
oh Señor Jehovah de los Ejércitos.
No sean confundidos por mí
los que te buscan, oh Dios de Israel.
7 Por tu causa he sufrido afrenta;
confusión ha cubierto mi cara.
8 He venido a ser extraño a mis hermanos,
y extranjero para los hijos de mi madre.
9 Pues el celo por tu casa me ha consumido,
y las afrentas de los que te afrentan han caído sobre mí.
10 Me afligí a mí mismo con ayuno;
también esto me ha servido de afrenta.
11 Además, me puse cilicio como vestido
y llegué a servirles de refrán.
12 Hablaban contra mí los que se sentaban en el tribunal,
y los borrachos cantaban canciones contra mí.
13 Sin embargo, oh Jehovah, yo dirigía a ti mi oración
en el tiempo de tu buena voluntad.
Oh Dios, respóndeme por tu gran bondad,
por la verdad de tu salvación.
14 Sácame del lodo; no sea yo sumergido.
Sea yo librado de los que me aborrecen,
y de las profundidades de las aguas.
15 No me arrastre la corriente de las aguas;
no me trague el abismo,
ni la fosa cierre su boca sobre mí.

16 Escúchame, oh Jehovah,
porque buena es tu misericordia.
Mírame conforme a tu inmensa compasión.
17 No escondas tu rostro de tu siervo,
porque estoy angustiado;
apresúrate a escucharme.
18 Acércate a mi alma y redímela;
líbrame a causa de mis enemigos.
19 Tú conoces mi afrenta,
mi confusión y mi oprobio.
Delante de ti están todos mis enemigos.
20 La afrenta ha quebrantado mi corazón,
y estoy acongojado.
Esperé que alguien se compadeciera de mí, y no hubo quién.
Busqué consoladores y no hallé ninguno.
21 Además, me dieron hiel en lugar de alimento,
y para mi sed me dieron de beber vinagre.

22 Séales una trampa la mesa que tienen delante;
lo que es para bien, séales tropiezo.
23 Oscurézcanse sus ojos para no ver,
y haz que siempre tambaleen sus lomos.
24 Derrama tu ira sobre ellos,
y el furor de tu enojo los alcance.
25 Quede desolada su casa,
y en sus tiendas no haya morador.
26 Porque persiguieron a quien tú heriste,
y comentan el dolor de los que tú llagaste.
27 Añade maldad sobre su maldad,
y no entren en tu justicia.
28 Sean borrados del libro de los vivientes,
y no sean contados con los justos.

29 Yo estoy afligido y dolorido.
Tu liberación, oh Dios, me ponga en alto.
30 Alabaré con cánticos el nombre de Dios;
lo exaltaré con acciones de gracias.
31 Esto agradará a Jehovah más que sacrificios de toros
o de novillos que echan cuernos y pezuñas.
32 Lo ven los humildes y se alegran.
Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.
33 Porque Jehovah escucha a los necesitados;
y no menosprecia a sus prisioneros.

34 Alábenle los cielos y la tierra,
los mares y todo lo que se mueve en ellos.
35 Porque Dios salvará a Sion
y reedificará las ciudades de Judá.
Habitarán allí y la poseerán.
36 Los descendientes de sus siervos la heredarán,
y los que aman su nombre habitarán en ella.


Oración pidiendo liberación

70 (Al músico principal. Salmo de David. Para conmemorar)
1 ¡Ten a bien, oh Dios, librarme!
¡Oh Jehovah, apresúrate a socorrerme!
2 Sean avergonzados y humillados los que buscan mi vida.
Vuelvan atrás y sean confundidos los que desean mi mal.
3 Vuelvan a causa de su vergüenza
los que dicen: "¡Ajá, ajá!"

4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan.
Digan siempre los que aman tu salvación:
"¡Dios sea engrandecido!"
5 Aunque yo sea pobre y necesitado,
¡apresúrate y ven a mí, oh Dios!
Tú eres mi ayuda y mi libertador.
¡Oh Jehovah, no te tardes!


Oración de un anciano en peligro

71 1 En ti, oh Jehovah, me he refugiado;
no sea yo avergonzado jamás.
2 Socórreme y líbrame en tu justicia.
Inclina a mí tu oído y sálvame.
3 Sé tú mi roca fuerte
a donde recurra yo continuamente.
Has mandado que yo sea librado,
porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

4 Oh Dios mío,
líbrame de la mano de los impíos,
de la mano de los perversos y opresores.
5 Porque tú, oh Señor Jehovah, eres mi esperanza,
mi seguridad desde mi juventud.
6 Por ti he sido sustentado desde el vientre;
tú eres quien me sacó del seno de mi madre.
Siempre será tuya mi alabanza.

7 Para muchos he sido objeto de asombro,
pero tú eres mi fuerte refugio.
8 Esté llena mi boca de tu alabanza,
de tu gloria todo el día.
9 No me deseches en el tiempo de la vejez;
no me desampares cuando mi fuerza se acabe.
10 Porque mis enemigos han hablado contra mí,
y los que acechan mi vida consultan unidos
11 diciendo: "Dios lo ha abandonado.
Perseguidlo y capturadlo,
porque no hay quien lo libre."

12 Oh Dios, no te alejes de mí;
Dios mío, apresúrate a socorrerme.
13 Sean avergonzados y desfallezcan los adversarios de mi alma.
Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.

14 Pero yo siempre esperaré;
te alabaré más y más.
15 Mi boca proclamará tu justicia
y tu salvación, todo el día,
aunque no sepa enumerarlas.
16 Celebraré los poderosos actos del Señor Jehovah;
haré memoria de tu justicia,
que es sólo tuya.

17 Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud;
hasta ahora he manifestado tus maravillas.
18 Aun en la vejez y en las canas,
no me desampares, oh Dios,
hasta que proclame a la posteridad
las proezas de tu brazo,
tu poderío a todos los que han de venir,
19 y tu justicia, oh Dios, hasta lo sumo.
Porque has hecho grandes cosas.
¡Oh Dios, quién como tú!

20 Tú, que me has hecho ver
muchas angustias y males,
volverás a darme vida,
y de nuevo me levantarás
desde los abismos de la tierra.
21 Aumentarás mi grandeza
y me volverás a consolar.
22 Asimismo, oh Dios mío,
te alabaré con la lira.
Tu verdad cantaré con el arpa,
oh Santo de Israel.

23 Mis labios se alegrarán,
cuando yo te cante salmos;
aun mi alma, a la cual has redimido.
24 También mi lengua hablará de tu justicia todo el día,
porque fueron avergonzados y confundidos los que procuraban mi mal.


El reinado del rey ideal

72 (A Salomón)
1 Oh Dios, da tus juicios al rey,
y tu justicia al hijo del rey.
2 El juzgará a tu pueblo con justicia,
y a tus pobres con rectitud.
3 Los montes producirán paz para el pueblo;
y las colinas, justicia.
4 Juzgará a los pobres del pueblo;
salvará a los hijos del necesitado
y quebrantará al opresor.
5 Durará con el sol y la luna,
generación tras generación.

6 Descenderá como lluvia sobre la hierba cortada,
como los aguaceros que humedecen la tierra.
7 En sus días florecerá el justo;
habrá abundancia de paz,
hasta que no haya más luna.
8 Dominará de mar a mar,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.
9 Delante de él se postrarán los habitantes del desierto,
y sus enemigos lamerán el polvo.
10 Los reyes de Tarsis y de las costas del mar le traerán presentes;
los reyes de Saba y de Seba le presentarán tributo.
11 Ante él se arrodillarán todos los reyes,
y le servirán todas las naciones.

12 Librará al necesitado que suplica,
y al pobre que no tiene quien le socorra.
13 Tendrá piedad del pobre y del necesitado,
y salvará las vidas de los necesitados.
14 De la opresión y de la violencia redimirá sus vidas;
la sangre de ellos será preciosa a sus ojos.
15 Vivirá, y se le dará el oro de Saba.
Se orará por él continuamente;
todo el día se le bendecirá.

16 Haya abundancia de grano en la tierra;
sea copioso en las cumbres de los montes.
Su fruto brotará como el Líbano,
y surgirá como la hierba de la tierra.
17 Para siempre será su nombre;
será perpetuado mientras dure el sol.
En él serán benditas todas las naciones,
y lo llamarán bienaventurado.

18 ¡Bendito sea Jehovah Dios, Dios de Israel!
Sólo él hace maravillas.
19 ¡Bendito sea para siempre su nombre glorioso!
Toda la tierra sea llena de su gloria.
Amén y amén.

Prosperidad ilusoria de los impíos

73 (Salmo de Asaf)
1 ¡Ciertamente bueno es Dios para con Israel,
para con los limpios de corazón!

2 En cuanto a mí,
por poco se deslizaron mis pies;
casi resbalaron mis pasos,
3 porque tuve envidia de los arrogantes,
al ver la prosperidad de los impíos.
4 Pues no hay para ellos dolores de muerte;
más bien, es robusto su cuerpo.
5 No sufren las congojas humanas,
ni son afligidos como otros hombres.
6 Por eso la soberbia los ciñe cual collar,
y los cubre un vestido de violencia.
7 Sus ojos se les salen de gordura;
logran con creces los antojos de su corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad;
desde lo alto planean la opresión.
9 Dirigen contra el cielo su boca,
y sus lenguas recorren la tierra.
10 Por eso mi pueblo va hacia ellos,
y beben de lleno sus palabras.
11 Ellos dicen: "¿Cómo sabrá Dios?"
o "¿Habrá conocimiento en el Altísimo?"
12 He aquí, estos impíos siempre están tranquilos,
y aumentan sus riquezas.

13 ¡Ciertamente en vano he mantenido puro mi corazón
y he lavado mis manos en inocencia!
14 Pues he sido azotado todo el día,
empezando mi castigo por las mañanas.

15 Si yo dijera: "Hablaré como ellos",
he aquí que traicionaría a la generación de tus hijos.
16 Pensé para entender esto;
ha sido duro trabajo ante mis ojos,
17 hasta que, venido al santuario de Dios,
comprendí el destino final de ellos:
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos,
y los harás caer en la decepción.
19 ¡Cómo han sido desolados de repente!
Se acabaron; fueron consumidos por el terror.
20 Como al despertar del sueño,
así, Señor, al levantarte,
despreciarás sus apariencias.

21 De veras se amargaba mi corazón,
y en mi interior sentía punzadas.
22 Pues yo era ignorante y no entendía;
yo era como un animal delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo.
Me tomaste de la mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo,
y después me recibirás en gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos?
Aparte de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi cuerpo y mi corazón desfallecen;
pero la roca de mi corazón y mi porción es Dios, para siempre.
27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
pues tú destruirás a todo aquel que se prostituye apartándose de ti.
28 En cuanto a mí, la cercanía de Dios constituye el bien.
En el Señor Jehovah he puesto mi refugio para contar todas tus obras.


Lamento por la ruina del templo

74 (Masquil de Asaf)
1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre?
¿Por qué humea tu furor
contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación
que adquiriste en tiempos antiguos,
y redimiste para que sea la tribu de tu heredad:
este monte Sion en el cual has habitado.
3 Dirige tus pasos hacia las ruinas perpetuas;
todo lo ha destruido el enemigo en el santuario.

4 Tus adversarios han rugido en medio de tu santuario,
y han puesto sus estandartes por señal.
5 Fueron semejantes a los que levantan el hacha contra el tupido bosque.
6 Ahora, con hachas y barras
han destruido todas tus entalladuras.
7 Han prendido fuego a tu santuario;
han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón:
"¡Destruyámoslos de una vez!"
Han quemado todos los lugares de culto a Dios en el país.
9 Ya no distinguimos nuestras señales;
ya no hay profeta,
ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo . . .

10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos ha de afrentar el adversario?
¿Ha de ultrajar el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano,
y retienes tu diestra en tu seno?

12 Sin embargo, Dios es mi Rey desde los tiempos antiguos.
El es quien obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú con tu poder dividiste el mar;
rompiste sobre las aguas las cabezas de los monstruos acuáticos.
14 Tú machacaste las cabezas del Leviatán,
y lo diste por comida a los moradores del desierto.
15 Tú abriste el manantial y el arroyo;
tú secaste los ríos inagotables.
16 Tuyo es el día,
tuya es también la noche;
tú estableciste la luna y el sol.
17 Tú fijaste todas las fronteras de la tierra.
El verano y el invierno, tú los formaste.

18 Acuérdate de que el enemigo ha injuriado a Jehovah;
un pueblo vil ha blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las fieras la vida de tu tórtola;
no olvides para siempre la congregación de tus pobres.
20 Mira el pacto;
porque los tenebrosos lugares de la tierra
están llenos de moradas de violencia.
21 No vuelva avergonzado el oprimido;
alaben tu nombre el pobre y el necesitado.
22 Levántate, oh Dios; defiende tu causa.
Acuérdate de cómo te injuria el vil todo el día.
23 No olvides el vocerío de tus enemigos;
constantemente sube el tumulto
de los que se levantan contra ti.


La copa del juicio final

75 (Al músico principal. Sobre "No destruyas". Salmo de Asaf. Cántico)
1 ¡Gracias te damos, oh Dios;
damos gracias!
Porque cercano está tu nombre;
se cuenta de tus maravillas.

2 "Cuando yo establezca el tiempo,
juzgaré con rectitud.
3 Cuando se derrita la tierra con todos sus habitantes,
yo mismo sostendré sus
columnas. (Selah)
4 Dije a los jactanciosos: ’No os jactéis.’
Y a los impíos: ’No os enorgullezcáis.
5 No levantéis en alto vuestra frente,
ni habléis con el cuello erguido.’ "
6 Porque ni del oriente, ni del occidente,
ni del desierto viene el enaltecimiento.
7 Pues Dios es el Juez:
A éste abate y a aquél exalta.
8 Ciertamente la copa está en la mano de Jehovah,
con vino espumante mezclado con especias.
Cuando él la vacíe,
todos los impíos de la tierra beberán de ella hasta la última gota.

9 Pero yo siempre anunciaré
y cantaré salmos al Dios de Jacob.
10 El quebrantará todo el poderío de los impíos;
pero el poderío del justo será exaltado.


Manifestación del Dios temible

76 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo de Asaf. Cántico)
1 Dios es conocido en Judá;
grande es su nombre en Israel.
2 En Salem está su enramada,
y en Sion su habitación.
3 Allí quebró las ráfagas del arco,
el escudo, la espada y el arma de
guerra. (Selah)
4 ¡Esplendoroso eres tú,
majestuoso más que las montañas eternas!
5 Los hombres de gran valentía
fueron despojados y duermen su sueño;
ninguno de los hombres de guerra pudo usar sus manos.
6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob,
fueron paralizados el carro y el caballo.

7 Temible eres tú;
¿quién podrá permanecer en tu presencia cuando se desate tu ira?
8 Desde los cielos hiciste oír el juicio.
La tierra tuvo temor y calló
9 cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar,
cuando te levantaste para librar a todos los mansos de la tierra. (Selah)
10 Ciertamente la ira del hombre te traerá reconocimiento,
y te ceñirás con los sobrevivientes de las iras.

11 Haced votos y pagadlos a Jehovah, vuestro Dios;
todos los que están alrededor traerán obsequios al Temible.
12 El humillará el espíritu de los príncipes;
¡temible es a los reyes de la tierra!


Recuerdos del éxodo

77 (Al músico principal. Para Jedutún. Salmo de Asaf)
1 Mi voz elevo a Dios y clamo;
mi voz elevo a Dios, y él me escucha.
2 A Dios busco en el día de mi angustia.
Sin cesar extiendo a él mis manos en la noche;
mi alma rehúsa el consuelo.
3 Me acuerdo de Dios y gimo;
medito, y mi espíritu
desfallece. (Selah)
4 Tú retienes los párpados de mis ojos;
estoy turbado y no puedo hablar.
5 Considero los días de antaño,
los años antiguos.
6 Recuerdo mi canto en la noche.
Medito en mi corazón,
y mi espíritu investiga.

7 ¿Acaso nos desechará el Señor para siempre?
¿Ya no volverá a ser propicio?
8 ¿Se ha agotado para siempre su misericordia?
¿Se han acabado sus promesas por generación y generación?
9 ¿Se ha olvidado de ser clemente?
¿En su ira ha cerrado su
compasión? (Selah)
10 Y pienso: Mi tristeza es que haya cambio
en la diestra del Altísimo.
11 Me acuerdo de las obras de Jehovah;
sí, me acuerdo de tus maravillas del pasado.
12 Medito en todos tus hechos,
y reflexiono en tus actos.
13 Oh Dios, santo es tu camino.
¿Qué Dios es grande como nuestro Dios?
14 Tú eres un Dios que hace maravillas;
has hecho conocer tu poder entre los pueblos.
15 Con tu brazo has redimido a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José. (Selah)

16 Las aguas te vieron, oh Dios;
las aguas te vieron y temblaron.
Se estremecieron los abismos.
17 Los nubarrones vertieron sus aguas;
tronaron las nubes;
también se desplazaron tus rayos.
18 El tronar de tu voz estaba en el torbellino;
los relámpagos alumbraron al mundo;
la tierra se estremeció y tembló.
19 Tu camino estaba en el mar,
y tu sendero en las caudalosas aguas.
Pero tus huellas nadie las pudo conocer.
20 Como a un rebaño has conducido a tu pueblo
por medio de Moisés y de Aarón.


Lecciones de la historia de Israel

78 (Masquil de Asaf)
1 Escucha, oh pueblo mío, mi ley;
inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
2 Abriré mi boca en parábolas;
evocaré las cosas escondidas del pasado,
3 las cuales hemos oído y entendido,
porque nos las contaron nuestros padres.
4 No las encubriremos a sus hijos.
A la generación venidera contaremos las alabanzas de Jehovah, y de su poder
y de las maravillas que hizo.

5 El estableció su testimonio en Jacob
y puso la ley en Israel.
Mandó a nuestros padres que lo hicieran conocer a sus hijos,
6 para que lo supiese la generación venidera y sus hijos que nacieran,
para que los que surgiesen lo contaran a sus hijos,
7 para que pusiesen en Dios su confianza
y no se olvidaran de las obras de Dios,
a fin de que guardasen sus mandamientos;
8 para que no fuesen como sus padres:
una generación porfiada y rebelde,
una generación que no dispuso su corazón,
ni su espíritu fue fiel para con Dios.

9 Los hijos de Efraín, armados con excelentes arcos,
volvieron las espaldas en el día de la batalla.
10 No guardaron el pacto de Dios
y rehusaron andar en su ley.
11 Más bien, se olvidaron de sus obras,
de las maravillas que les había mostrado.
12 Delante de sus padres Dios hizo maravillas
en la tierra de Egipto,
en los campos de Tanis.
13 Dividió el mar y los hizo pasar;
hizo que las aguas se detuvieran como en un dique.
14 De día los condujo con una nube,
toda la noche con resplandor de fuego.
15 Partió las peñas en el desierto,
y les dio a beber del gran abismo.
16 Sacó corrientes de la peña
e hizo descender aguas como ríos.

17 A pesar de esto,
volvieron a pecar contra él;
se rebelaron contra el Altísimo en el desierto.
18 Probaron a Dios en su corazón,
pidiendo comida a su antojo.
19 Y hablaron contra Dios diciendo:
"¿Podrá preparar una mesa en el desierto?
20 He aquí que golpeó la peña,
y fluyeron aguas;
y corrieron arroyos en torrentes.
Pero, ¿podrá también dar pan?
¿Podrá proveer carne para su pueblo?"

21 Jehovah lo oyó y se indignó;
fuego se encendió contra Jacob,
y la ira descendió contra Israel.
22 Porque no creyeron a Dios,
ni confiaron en su liberación,
23 a pesar de que mandó a las nubes de arriba,
y abrió las puertas de los cielos;
24 a pesar de que hizo llover sobre ellos maná para comer,
y les dio trigo del cielo.
25 Pan de fuertes comió el hombre;
les envió comida hasta saciarles.

26 Levantó en el cielo el viento del oriente,
y trajo el viento del sur con su poder.
27 Así hizo llover sobre ellos carne como polvo,
aves aladas como la arena del mar.
28 Las hizo caer en medio del campamento,
alrededor de sus tiendas.
29 Comieron hasta hartarse;
les dio satisfacción a su apetito.
30 Pero cuando no habían colmado su apetito,
estando la comida aún en sus bocas,
31 descendió sobre ellos la ira de Dios,
y mató a los más distinguidos de ellos;
derribó a los escogidos de Israel.

32 Con todo, siguieron pecando
y no dieron crédito a sus maravillas.
33 Por eso los consumió en la vanidad,
y consumió sus años con pánico.
34 Cuando los hacía morir,
entonces buscaban a Dios,
y solícitos volvían a acercarse a él.
35 Se acordaron de que Dios es su Roca;
de que el Dios Altísimo es su Redentor.
36 Pero le halagaban con la boca,
y con su lengua le mentían.
37 Pues sus corazones no eran firmes para con él,
ni eran fieles con su pacto.

38 Con todo, él perdonaba misericordioso la maldad y no los destruía.
En muchas ocasiones apartó su ira
y no despertó todo su enojo.
39 Se acordó de que ellos eran carne,
un soplo que va y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces lo amargaron en el desierto;
lo entristecieron en la sequedad!
41 Volvían a probar a Dios,
e irritaban al Santo de Israel.

42 No se acordaron de su mano
en el día que los redimió del adversario,
43 cuando impuso en Egipto sus señales
y sus maravillas en los campos de Tanis.
44 Convirtió en sangre sus canales;
también sus corrientes, para que no bebiesen.
45 Envió contra ellos enjambres de moscas que los devoraban,
y ranas que los infestaban.
46 También entregó sus productos a la oruga,
y el fruto de sus labores a la langosta.
47 Sus viñas destruyó con granizo
y sus higuerales con aluvión.
48 Entregó los animales al granizo,
y sus ganados a los rayos.
49 Envió sobre ellos el furor de su ira,
enojo, indignación y angustia,
como delegación de mensajeros destructores.
50 Dio vía libre a su furor;
no eximió sus almas de la muerte;
sus vidas entregó a la epidemia.
51 Hirió a todos los primogénitos de Egipto,
primicias del vigor de las tiendas de Cam.

52 Pero hizo que su pueblo partiera cual manada
y los llevó por el desierto cual rebaño.
53 Los guió con seguridad,
para que no tuvieran miedo;
y el mar cubrió a sus enemigos.
54 Después los trajo al territorio de su santuario;
a este monte que adquirió con su diestra.
55 Arrojó a las naciones de delante de ellos,
les repartió a cordel la heredad,
e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.

56 Pero pusieron a prueba al Dios Altísimo y lo amargaron,
y no guardaron sus testimonios.
57 Más bien, se volvieron atrás
y se rebelaron como sus padres.
Se desviaron como arco engañoso.
58 Lo airaron con sus lugares altos,
y con sus imágenes le provocaron a celos.

59 Dios lo oyó y se encendió en ira;
en gran manera rechazó a Israel.
60 Abandonó el tabernáculo de Silo,
la tienda en que habitó entre los hombres.
61 Entregó su poderío a la cautividad;
y su gloria, en manos del enemigo.
62 También entregó su pueblo a la espada;
se airó contra su posesión.
63 El fuego devoró a sus jóvenes;
sus vírgenes no fueron alabadas.
64 Sus sacerdotes cayeron a espada,
y sus viudas no hicieron lamentación.

65 Entonces se despertó el Señor,
a la manera del que duerme,
como un guerrero que grita excitado por el vino.
66 E hirió a sus enemigos haciéndolos retroceder,
y los puso como afrenta perpetua.

67 Desechó la tienda de José;
no escogió a la tribu de Efraín.
68 Más bien, escogió a la tribu de Judá;
el monte Sion, al cual amó.
69 Allí edificó su santuario como las alturas;
como la tierra, a la cual cimentó para siempre.

70 Eligió a su siervo David;
lo tomó de los rediles de las ovejas.
71 Lo trajo de detrás de las ovejas recién paridas,
para que apacentase a su pueblo Jacob,
a Israel su heredad.
72 Los apacentó con íntegro corazón;
los pastoreó con la pericia de sus manos.


Lamento por la ruina de Jerusalén

79 (Salmo de Asaf)
1 Oh Dios, los gentiles han venido a tu heredad.
Han contaminado tu santo templo,
y a Jerusalén han reducido a montones de escombros.
2 Han dado los cuerpos de tus siervos
como comida a las aves de los cielos;
han dado la carne de tus fieles
a los animales de la tierra.
3 Derramaron como agua su sangre
en los alrededores de Jerusalén;
no hubo quien los enterrase.
4 Somos una afrenta para nuestros vecinos,
burla y ridículo ante los que están a nuestro alrededor.

5 ¿Hasta cuándo, oh Jehovah?
¿Has de estar airado para siempre?
¿Arderá como fuego tu celo?
6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen
y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
7 Porque han devorado a Jacob,
y han desolado su morada.

8 No recuerdes contra nosotros
los pecados de nuestros antepasados.
Salgan pronto a encontrarnos tus misericordias,
porque estamos muy abatidos.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvación nuestra,
por causa de la gloria de tu nombre.
Líbranos y expía nuestros pecados
por amor de tu nombre.
10 ¿Por qué han de decir los gentiles:
"¿Dónde está su Dios?"
Sea dada a conocer a las naciones y ante nuestros ojos
la venganza de la sangre de tus siervos,
que ha sido derramada.
11 Llegue a tu presencia el gemido de los presos.
Conforme a la grandeza de tu brazo,
preserva a los sentenciados a muerte.
12 Devuelve a nuestros vecinos siete veces en sus caras,
la infamia con que te han deshonrado, oh Jehovah.
13 Entonces nosotros,
pueblo tuyo y ovejas de tu prado,
te confesaremos para siempre;
por generación y generación contaremos de tus alabanzas.


Súplica por la restauración

80 (Al músico principal. Sobre Sosanim. Testimonio. Salmo de Asaf)
1 ¡Oh Pastor de Israel, escucha,
tú que conduces a José como a un rebaño!
¡Tú, que estás entre los querubines,
resplandece 2 delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés!
Despierta tu poderío y ven para salvarnos.
3 Oh Dios, ¡restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro,
y seremos salvos.

4 Jehovah Dios de los Ejércitos,
¿hasta cuándo has de mostrar tu indignación
contra la oración de tu pueblo?
5 Nos has dado a comer pan de lágrimas.
Nos has dado a beber lágrimas en abundancia.
6 Nos has puesto por escarnio a nuestros vecinos;
nuestros enemigos se mofan de nosotros.
7 Oh Dios de los Ejércitos, ¡restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro,
y seremos salvos.

8 Trajiste una vid de Egipto;
echaste a las naciones y la plantaste.
9 Limpiaste el lugar delante de ella.
Hiciste que echara raíz, y llenó la tierra.
10 Los montes fueron cubiertos por su sombra,
y sus ramas llegaron a ser como cedros de Dios.
11 Extendió sus ramas hasta el mar,
y hasta el Río sus renuevos.
12 ¿Por qué has roto sus cercas
de modo que la vendimien todos los que pasan por el camino?
13 El jabalí salvaje la devasta;
las criaturas del campo se alimentan de ella.
14 Oh Dios de los Ejércitos, vuelve, por favor;
mira desde el cielo, considera y visita esta viña.
15 Su cepa que plantó tu diestra
-el hijo que fortaleciste para ti-,
16 está quemada con fuego; la han cortado.
¡Perezcan por la reprensión de tu rostro!

17 Sea tu mano sobre el hombre de tu diestra,
sobre el hijo del hombre que fortaleciste para ti mismo.
18 Así no nos apartaremos de ti;
nos darás vida, e invocaremos tu nombre.
19 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos,
¡restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro,
y seremos salvos.

Canción festiva

81 (Al músico principal. Sobre Guitit. Salmo de Asaf)
1 ¡Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra!
Aclamad con júbilo al Dios de Jacob.
2 Entonad himnos y tocad el tamboril,
la suave lira y el arpa.
3 Tocad la corneta en luna nueva;
en luna llena, por nuestra solemnidad.
4 Porque estatuto es de Israel,
ordenanza del Dios de Jacob.
5 En José lo instituyó por testimonio,
cuando salió contra la tierra de Egipto.

Escuché un idioma que no conocía:
6 "Aparté su hombro de debajo de la carga;
sus manos fueron apartadas del peso de los cestos.
7 Clamaste en la calamidad, y yo te libré.
Te respondí en lo oculto del trueno.
Te probé junto a las aguas de
Meriba. (Selah)

8 "Escucha, oh pueblo mío,
y testificaré contra ti.
¡Oh Israel, si me oyeras . . . !
9 No haya dios extraño en medio de ti,
ni te postres ante dios extranjero.
10 Yo soy Jehovah tu Dios,
que te hice venir de la tierra de Egipto.
Abre bien tu boca, y la llenaré.

11 "Pero mi pueblo no escuchó mi voz;
Israel no me quiso a mí.
12 Por eso los entregué a la dureza de su corazón,
y caminaron según sus propios consejos.
13 ¡Oh, si mi pueblo me hubiera escuchado;
si Israel hubiera andado en mis
caminos . . . !
14 En un instante habría yo sometido a sus enemigos,
y habría vuelto mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen a Jehovah se le habrían sometido,
y su castigo habría sido eterno.
16 Los habría sustentado con la suculencia del trigo;
con miel de la roca te habría saciado."


Reprensión a los jueces injustos

82 (Salmo de Asaf)
1 Dios está de pie en la asamblea divina;
en medio de los dioses ejerce el juicio:

2 "¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente
y entre los impíos haréis distinción de personas? (Selah)
3 Rescatad al necesitado y al huérfano;
haced justicia al pobre y al indigente.
4 Librad al necesitado y al menesteroso;
libradlo de la mano de los impíos.

5 "Ellos no saben ni entienden;
andan en tinieblas.
¡Todos los cimientos de la tierra son conmovidos!
6 Yo os dije: ’Vosotros sois dioses;
todos vosotros sois hijos del Altísimo.’
7 Sin embargo, como un hombre moriréis
y caeréis como cualquiera de los gobernantes."

8 ¡Levántate, oh Dios; juzga la tierra,
porque tú poseerás todas las naciones!


Súplica contra las naciones hostiles

83 (Cántico. Salmo de Asaf)
1 Oh Dios, no guardes silencio.
No calles, oh Dios,
ni permanezcas inmóvil.
2 Porque he aquí que rugen tus enemigos,
y los que te aborrecen han levantado la cabeza.
3 Contra tu pueblo han consultado astutamente;
han entrado en consejo contra tus protegidos.
4 Han dicho: "Venid y destruyámoslos,
de modo que dejen de ser una nación
y no haya más memoria del nombre de Israel."

5 Han conspirado juntos, de común acuerdo;
han hecho pacto contra ti.
6 Las tiendas de Edom, los ismaelitas,
Moab, los hagrienos,
7 Biblos, Amón, Amalec,
los filisteos con los habitantes de Tiro.
8 También los asirios se han juntado con ellos
y sirven de brazo a los hijos de
Lot. (Selah)

9 Hazlos como a Madián;
como a Sísara y a Jabín,
en el arroyo de Quisón.
10 Perecieron en Endor,
y fueron hechos abono para el suelo.
11 Pon a sus nobles como a Oreb y a Zeeb;
a todos sus príncipes, como a Zébaj y a Zalmuna.
12 Porque han dicho:
"Heredemos nosotros los prados de Dios."

13 Oh Dios mío, hazlos como remolino de hojas,
como paja ante el viento,
14 como fuego que quema el bosque,
como llama que abrasa las montañas.
15 Persíguelos con tu tempestad;
aterrorízalos con tu huracán.
16 Llena sus caras de vergüenza;
y que busquen tu nombre, oh Jehovah.
17 Sean confundidos y turbados para siempre;
sean afrentados y perezcan.
18 Conozcan que tu nombre es Jehovah.
¡Tú solo eres Altísimo sobre toda la tierra!


Anhelo por la casa de Dios

84 (Al músico principal. Sobre Guitit. Para los hijos de Coré. Salmo)
1 ¡Cuán amables son tus moradas,
oh Jehovah de los Ejércitos!
2 Mi alma anhela y aun desea ardientemente los atrios de Jehovah.
Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
3 Hasta el pajarito halla una casa,
y la golondrina un nido para sí,
donde poner sus polluelos cerca de tus altares,
oh Jehovah de los Ejércitos,
¡Rey mío y Dios mío!
4 ¡Bienaventurados los que habitan en tu casa!
Continuamente te alabarán. (Selah)

5 ¡Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
y en cuyo corazón están tus caminos!
6 Cuando pasan por el valle de lágrimas,
lo convierten en manantial.
También la lluvia temprana lo cubre de bendición.
7 Irán de poder en poder,
y verán a Dios en Sion.

8 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos,
oye mi oración.
Escucha, oh Dios de Jacob. (Selah)
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro;
pon tu vista en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios,
que mil fuera de ellos.
Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios,
que habitar en moradas de impiedad.
11 Porque sol y escudo es Jehovah Dios;
gracia y gloria dará Jehovah.
No privará del bien
a los que andan en integridad.
12 Oh Jehovah de los Ejércitos,
¡bienaventurado el hombre que confía en ti!


Oración por la paz y la justicia

85 (Al músico principal. Para los hijos de Coré. Salmo)
1 Oh Jehovah, has sido propicio a tu tierra,
has restaurado a Jacob de la cautividad.
2 Has perdonado la iniquidad de tu pueblo;
has cubierto todos sus pecados. (Selah)
3 Has dejado todo tu enojo;
has desistido del ardor de tu ira.

4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación;
haz cesar tu ira contra nosotros.
5 ¿Estarás airado con nosotros para siempre?
¿Extenderás tu ira de generación en generación?
6 ¿No volverás a darnos vida,
de modo que tu pueblo se alegre en ti?
7 Muéstranos, oh Jehovah, tu misericordia,
y concédenos tu salvación.

8 Escucharé lo que hable el Dios Jehovah;
pues él hablará paz a su pueblo y a sus fieles,
para que no se vuelvan a la locura.
9 Ciertamente cercana está su salvación
para los que le temen,
para que habite la gloria en nuestra tierra.

10 La misericordia y la verdad se encontraron;
la justicia y la paz se besaron.
11 La verdad brotará de la tierra,
y la justicia mirará desde los cielos.
12 Asimismo, Jehovah dará el bien,
y nuestra tierra dará su fruto.
13 La justicia irá delante de él,
y hará de sus pasos un camino.


Oración por la misericordia divina

86 (Oración de David)
1 Inclina, oh Jehovah, tu oído y escúchame;
porque soy pobre y necesitado.
2 Guarda mi alma, porque soy piadoso;
salva tú, oh Dios mío,
a tu siervo que en ti confía.
3 Ten misericordia de mí, oh Jehovah,
porque a ti clamo todo el día.
4 Alegra el alma de tu siervo,
porque a ti, oh Señor, levanto mi alma,
5 porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador,
grande en misericordia para con los que te invocan.
6 Escucha, oh Jehovah, mi oración;
atiende a la voz de mis súplicas.
7 En el día de mi angustia te llamaré,
porque tú me respondes.

8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses,
ni hay nada que iguale tus obras.
9 Vendrán todas las naciones que hiciste
y adorarán, oh Señor, delante de ti.
Glorificarán tu nombre,
10 porque tú eres grande y hacedor de maravillas.
¡Sólo tú eres Dios!

11 Enséñame, oh Jehovah, tu camino,
y yo caminaré en tu verdad.
Concentra mi corazón para que tema tu nombre.
12 Te alabaré, oh Jehovah, Dios mío,
con todo mi corazón;
glorificaré tu nombre para siempre.
13 Porque tu misericordia es grande para conmigo;
tú has librado mi alma de las profundidades del Seol.

14 Oh Dios, los arrogantes se han levantado contra mí,
y una congregación de violentos busca mi vida,
y a ti no te toman en cuenta.
15 Pero tú, oh Señor, Dios compasivo y clemente,
lento para la ira y grande en misericordia y verdad,
16 mírame y ten misericordia de mí.
Da tú fuerzas a tu siervo;
guarda al hijo de tu sierva.
17 Haz conmigo señal para bien;
véanla los que me aborrecen y sean avergonzados,
porque tú, oh Jehovah, me ayudaste y me consolaste.


Canto a Jerusalén, ciudad de Dios

87 (A los hijos de Coré. Salmo. Cántico)
1 Su cimiento está sobre montes de santidad;
2 Jehovah ama las puertas de Sion
más que a todas las moradas de Jacob.
3 ¡Cosas gloriosas se cuentan de ti,
oh ciudad de Dios! (Selah)

4 "Yo inscribiré a Rahab
y a Babilonia entre los que me conocen.
He aquí Filistea, Tiro y Etiopía.
Este nació allí."
5 De Sion se dirá:
"Este y aquél han nacido en ella."
El mismo Altísimo le dará estabilidad.
6 Jehovah dirá, al inscribir a los pueblos:
"Este nació allí." (Selah)
7 Y tanto los que cantan como los que danzan dirán:
"¡Todas mis fuentes están en ti!"


Plegaria en medio de la aflicción

88 (Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Al músico principal. Sobre Majalat. Para ser cantado. Masquil de Hemán el ezraíta)
1 Oh Jehovah, Dios de mi salvación,
día y noche clamo delante de ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia;
inclina tu oído a mi clamor,
3 porque mi alma está harta de males,
y mi vida se ha acercado al Seol.

4 Soy contado con los que descienden a la fosa;
soy como un hombre sin fuerzas.
5 Estoy libre entre los muertos,
como los cadáveres que yacen en la tumba,
de quienes ya no te acuerdas,
y que han sido arrebatados de tu mano.

6 Me has puesto en la honda fosa,
en lugares tenebrosos, en lugares profundos.
7 Sobre mí reposa tu ira;
me has afligido con todas tus
olas. (Selah)
8 Has alejado de mí a mis conocidos;
me has puesto como abominación para ellos.
Estoy encerrado; no puedo salir.
9 Mis ojos se enfermaron a causa de mi aflicción.
Cada día te he invocado, oh Jehovah;
a ti he extendido mis manos.

10 ¿Acaso harás milagros para los muertos?
¿Se levantarán los muertos para alabarte? (Selah)
11 ¿Se contará en el sepulcro acerca de tu misericordia,
o de tu verdad en el Abadón?
12 ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla,
y tu justicia en la tierra del olvido?

13 Pero a ti he invocado, oh Jehovah;
de mañana sale a tu encuentro mi oración.
14 ¿Por qué desechas mi alma, oh Jehovah?
¿Por qué escondes de mí tu rostro?
15 Yo estoy pobre y abatido;
desde mi infancia he cargado tus terrores.
¡Ya no puedo más!
16 Sobre mí ha pasado tu ira;
tus terrores me han destruido.
17 De continuo me han rodeado como inundación,
y al mismo tiempo me han cercado.
18 Has alejado de mí a mis amigos y compañeros;
sólo las tinieblas son mi compañía.


Recuerdo de las promesas a David

89 (Masquil de Eitán el ezraíta)
1 Perpetuamente cantaré las misericordias de Jehovah;
con mi boca daré a conocer tu fidelidad de generación en generación.
2 Diré: Para siempre será edificada la misericordia;
en los mismos cielos establecerás tu fidelidad.

3 "Yo hice un pacto con mi escogido;
juré a mi siervo David, diciendo:
4 ’Para siempre confirmaré tu descendencia
y edificaré tu trono por todas las generaciones.’ " (Selah)

5 Los cielos celebrarán, oh Jehovah, tus maravillas;
y tu fidelidad, en la congregación de los santos.
6 Porque, ¿quién en las nubes se comparará con Jehovah?
¿Quién será semejante a Jehovah entre los hijos de los poderosos?
7 Dios es temible en la gran asamblea de los santos;
formidable sobre todos cuantos están a su alrededor.
8 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos,
¿quién como tú?
¡Poderoso eres, oh Jehovah!
Tu fidelidad te rodea.

9 Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;
cuando sus olas se levantan, tú las sosiegas.
10 Tú quebrantaste a Rahab como a un cadáver;
con el brazo de tu poder esparciste a tus enemigos.
11 Tuyos son los cielos,
tuya es también la tierra;
el mundo y su plenitud,
tú los fundaste.
12 Al norte y al sur, tú los creaste;
el Tabor y el Hermón cantarán a tu nombre.
13 Tuyo es el brazo poderoso;
fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
14 La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono;
la misericordia y la verdad van delante de tu rostro.

15 ¡Bienaventurado el pueblo que conoce el grito de júbilo!
Andarán a la luz de tu rostro,
oh Jehovah.
16 En tu nombre se alegrarán todo el día,
y en tu justicia serán enaltecidos.
17 Porque tú eres la gloria de su poder,
y por tu buena voluntad exaltarás nuestro poderío.
18 ¡Jehovah es nuestro escudo!
¡Nuestro Rey es el Santo de Israel!

19 Antaño hablaste en visión a tus piadosos
y les dijiste: "Yo he puesto el socorro sobre un valiente;
he enaltecido a uno escogido de mi pueblo.
20 Hallé a mi siervo David
y lo ungí con mi aceite santo.
21 Mi mano estará firme con él;
también mi brazo lo fortalecerá.
22 No lo doblegará el enemigo;
ningún hijo de iniquidad lo quebrantará.
23 Pero yo quebrantaré delante de él a sus enemigos,
y heriré a los que le aborrecen.
24 Mi fidelidad y mi misericordia estarán con él;
en mi nombre será enaltecido su poderío.
25 Asimismo, pondré su mano sobre el mar,
y su mano derecha sobre los ríos.
26 El me dirá: ’Tú eres mi padre;
eres mi Dios y la roca de mi salvación.’
27 Yo también le pondré por primogénito,
más alto que los reyes de la tierra.
28 Para siempre le confirmaré mi misericordia,
y mi pacto será firme para con él.
29 Estableceré su linaje para siempre,
y su trono como los días de los cielos.
30 Si sus hijos dejan mi ley
y no caminan en mis juicios,
31 si profanan mis estatutos
y no guardan mis mandamientos,
32 entonces castigaré con vara su rebelión,
y con azotes sus iniquidades.
33 Pero no retiraré de él mi misericordia,
ni falsearé mi fidelidad.
34 No profanaré mi pacto,
ni cambiaré lo que ha salido de mis labios.
35 Una vez he jurado por mi santidad,
y no mentiré a David:
36 Su descendencia será para siempre;
y su trono, delante de mí, como el sol.
37 Será como la luna, que permanece firme para siempre,
un fiel testigo en medio de las
nubes." (Selah)

38 Pero tú has desechado y menospreciado a tu ungido;
te has airado contra él.
39 Tú has rechazado el pacto de tu siervo,
y su diadema has profanado hasta el suelo.
40 Has roto todos sus vallados
y has convertido en ruinas sus fortalezas.
41 Lo saquean todos los que pasan por el camino;
es objeto de afrenta a sus vecinos.
42 Has enaltecido la mano derecha de sus enemigos,
y has alegrado a todos sus adversarios.
43 Asimismo, has hecho volver atrás su espada
y no lo levantaste en la batalla.
44 Has hecho cesar el cetro de su esplendor,
y has echado su trono por tierra.
45 Has acortado los días de su juventud,
y le has cubierto de afrenta. (Selah)

46 ¿Hasta cuándo, oh Jehovah?
¿Te esconderás para siempre?
¿Arderá tu ira como el fuego?
47 Recuerda, por favor, cuán pasajero soy.
¿Por qué habrás creado en vano a todos los hijos del hombre?
48 ¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte?
¿Librarás su vida del poder del
Seol? (Selah)

49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias
que por tu fidelidad juraste a David?
50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos,
el de muchos pueblos que llevo en mi seno.
51 Porque tus enemigos, oh Jehovah, han deshonrado,
han deshonrado los pasos de tu ungido.

52 ¡Bendito sea Jehovah para siempre!
Amén y amén.